La memoria. Construcción política y colectiva

FamwebLa memoria de los pueblos no es una sola, monolítica e inamovible. La memoria social es siempre un terreno en disputa, una serie de construcciones colectivas, de memorias, que pugnan por hacerse escuchar. Es una compleja combinación de subjetividades y de hechos objetivos, y configura matrices sociales de comportamiento en todos los sujetos.

Como organización que lleva adelante una lucha en defensa de los derechos humanos, aportamos nuestra experiencia, recogida en más de cuatro décadas de trabajo sostenido junto a otras organizaciones sociales. Cuatro décadas.

La tenacidad y la persistencia de las Madres y de los Familiares no responde únicamente al dolor, sino al convencimiento de que sus hijos, nuestros compañeros, transitaron la historia de una sociedad sumida en un modelo de inequidad social y de dominación económica. El convencimiento de que formaron parte de una generación que apostaba a cambios sustanciales en la estructura del país. Que estaban convencidos de que otra distribución de los recursos era posible. Y que la relación de fuerzas dependía de su entrega a la causa revolucionaria.

La conquista lograda con esa condena ejemplar escuchada el 24 de julio del 2008 ya le pertenece al pueblo. Es nuestro deber redimensionar los términos de la sentencia dictaminada por aquel juez de la Nación. Su fallo sintetizó las expectativas de las víctimas sobrevivientes, de los luchadores de los últimos 30 años y de todas aquellas madres que no lo pudieron escuchar; y le demostró al pueblo argentino la verdad sobre el genocidio.

Depende de nosotros y de la acumulación de fuerzas que logremos para que la condena social sea de las grandes mayorías. Este significativo paso en materia de justicia ha permitido instalar en los poderes la necesidad de resguardar los sitios, archivos y testimonios como piezas fundamentales en la reconstrucción de una identidad negada.

Esa identidad es la que debe recuperarse en cada espacio que reconozcamos como parte de aquella historia desaparecida. Es por ello que las organizaciones sociales de hoy tienen la oportunidad de trasmitir y resignificar aquella causa revolucionaria, al igual que los estados deben promover la recuperación de cada pieza simbólica y jurídica en pos de la reconstrucción de una sociedad herida por la impunidad de tantos años.

Con la misma fuerza con que logramos que el Estado anule las leyes de impunidad debemos impulsar nuevas transformaciones para construir una justicia para todos, que proteja a los ciudadanos del atropello del poder. Es necesario contar con las garantías suficientes como para que la diferenciación entre crímenes de lesa humanidad y los delitos comunes sea definitivamente una realidad institucional en el aparato judicial del país.

Con el ejemplo de nuestros compañeros asesinados y desaparecidos, y la experiencia militante que nos sostiene, estamos convencidos de que esta etapa histórica nos exige definiciones. No podemos permitir que se dilaten un día más los juicios. No podemos obviar las presiones desestabilizadoras de los sectores conservadores y neoliberales. No podemos perder de vista el riesgo que implican los genocidas fuera de las cárceles.

Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas de Córdoba